El agua de Barcelona contiene componentes cancerígenos
El pasado lunes, 19 de noviembre, transcendió públicamente el hecho de que parte de la ciudad de Barcelona, es abastecida con agua que contiene elementos cancerígenos. La cual cosa, obviamente no debería ser para tomárselo frívolamente.
Un 8% de la población de Barcelona (128.500 vecinos) consume una agua de grifo con exceso de elementos que, de ser ingeridos durante 20 años, podrían derivar en un cáncer. Se trata de los barrios y distritos situados hacia el Sur y alrededores (Sants-Montjuíc, Ciutat Vella, Pedralbes...).
El límite de trihalometano es de 150 microgramos por litro, según la Agencia de Salud Pública (ASPB).
En 2006, la media en esta zona fue de 155,6. El año anterior fue de 81,5 unidades. La diferencia se explica por la sequía: El río Llobregat trae menos caudal, la calidad del agua es menor y hace falta tratarla con más productos de desinfección. La concesionaria, Aguas de Barcelona, afirma que todo el agua es apta para el consumo humano.
A largo plazo, el problema de que se encuentren componentes denominados trihalometanos, acabaría derivando en un peligro para la salud, ya que si se toma agua en ese estado durante veinte años, produciría cáncer en la vejiga.
En primer lugar, si el agua provoca cáncer, automáticamente, se debería dejar de suministrar agua, o cuanto menos, advertir de la peligrosidad, y prohibir su consumo para ser ingerida.
En segundo lugar, solucionar el problema de forma que el agua sea apta para ser consumida con plenas garantías.
En tercer lugar, desautorizar a la empresa concesionaria, ha hacer declaraciones que claramente son una imperdonable mentira, ya que está constatado el peligro para la salud.
En cuarto lugar, ya que la causa es el poco caudal del río a consecuencia de la sequía, se han de tomar medidas para la regeneración del medio ambiente, con la finalidad de que la sequía pueda ser contrarrestada de forma que las lluvias no sean un triste deseo.
